El ejercicio de la abogacia debe desarrollarse utilizando todas las herramientas que la Constitución provea para lograr los mayores beneficios en favor del cliente, quien confía en su abogado.
Es por dicha confianza que la honestidad, la tenacidad y la comunicación deben ser los principios rectores en la labor diaria.
La relación con jueces, fiscales, colegas y empleados judiciales se caracterizará por el respeto y la cordialidad, lo mismo se exigirá de la otra parte.
Bajo ningún aspecto se tolerará acto ilegal alguno que perjudique o pudiera eventualmente perjudicar al cliente o clienta, de tomarse conocimiento se realizara la denuncia correspondiente.
Tampoco se desarrollara conducta indecorosa o ilegal para obtener algún beneficio procesal del cliente o clienta, por lo que no se tomara ninguna causa en la se proponga dicho accionar.